El test de estrés publicado recientemente por el Comité de Supervisores Bancarios Europeos (CEBS) no ha dejado en buen lugar a diversas entidades financieras españolas. Mientras, según sus datos, la gran mayoría de los bancos están resistiendo 'bien' la crisis económica cinco entidades financieras necesitarían todavía más liquidez para sobrevivir si la situación económica continúa empeorando. Se trata de Banca Cívica, Banca Espiga, la unión de Caixa Catalunya, Manresa y Tarragona, la de Unmin y la recientemente intervenida Cajasur, aunque en este último caso las pruebas se realizaron antes de su fusión con la BBK. Los test de estrés valoran la posible solvencia de las entidades financieras en función de tres variables: la evolución del PIB y del paro en 2010 y 2011, y de los tipos de interés a corto plazo. Los escenarios recreados en las pruebas -cuya publicación fue una petición expresa del Gobierno de España- contemplan una fuerte caída del PIB, un aumento del paro y de la morosidad, una disminución del 28 por ciento en el precio de la vivienda terminada, y una reducción del precio de la deuda pública. Es necesario dejar claro que este test sólo mide la teórica solvencia de las entidades financieras y no la liquidez de las mismas y que los rescates financieros que se están llevando a cabo en todo el planeta están siendo motivados por problemas de liquidez y no de solvencia. Además, no se han tenido en cuenta todos los casos colectivos de denuncias contra las entidades por contratos de permuta financiera, clips, swaps, cláusulas suelo... ¿Qué ocurrirá con estos datos si los tribunales dan la razón a los consumidores y las entidades financieras se ven obligadas a pagar?