“Yo buscaba un producto seguro, con el que pudiese obtener unos cuantos ingresos a través de los intereses. Pregunté en mi entidad de toda la vida y me recomendaron este producto: obtendría unos intereses de más de un 6% durante 5 años y después lo podría retirar cuando quisiera. No sabía que lo que me habían vendido eran unas participaciones preferentes”.
“Si yo no invierto en Bolsa, ¿por qué mi entidad me compra estos valores? ¿Cómo podía saber yo que mis ingresos de toda una vida podían estar “retenidos” en la entidad?”
“Pensaba que estaba contratando un plazo fijo y me engañaron. Ahora, ¿Cómo puedo recuperar mi dinero?”
Estos son algunos de los muchos testimonios que nos llegan a diario a todas las delegaciones que Adicae tiene en España.
Este producto financiero es un activo adquirido a perpetuidad, es decir, son como acciones de la entidad, pero sólo otorgan derechos económicos, pero no políticos (derecho a voto en la junta de accionistas). Además, no tienen fecha de vencimiento, excepto que el propio banco quiera adquirirlas y tal como está la situación económica, es muy difícil su adquisición porque el banco saldría perdiendo en la compra.
En definitiva, es un mal producto para los bolsillos de los ahorradores, que buscando un producto seguro con el que obtener unos pequeños beneficios de cara a su jubilación (o por cualquier otro motivo), han visto como sus ahorros de toda una vida, están en manos de la entidad a la que los confiaron, y que ellos mismos que tienen el poder para “desbloquearlos” no lo hacen.
Desde el Departamento de Orientación al Usuario hemos detectado que hay muchas entidades que utilizando como fórmula comercial la gran obtención de intereses, y con unas grandes necesidades de financiación, vendieron el producto a pequeños ahorradores con pocos conocimientos en el ámbito financiero, sin darles información detallada de los aspectos positivos y negativos que tenía este producto.
Si hasta el momento estos consumidores tenían difícil recuperar su dinero, tras la aprobación de las normas de Basilea III, ya ni siquiera se asegura la retribución de estos intereses incluso, aunque haya beneficios. Ya que, la entidad emisora, o incluso el Banco de España, tienen potestad para el reparto de dichos beneficios, dejando a estas personas en una difícil situación.
¿Qué hacer si está ante un abuso de este calibre?No se quede de brazos cruzados y reclame! Diríjase a una Delegación de Adicae donde le podremos informar de cómo reclamar su dinero.